Jessica Céspedes, de 26 años, y Jordano Reque, de 28, son enamorados y además socios de Coco Lalá, una empresa dedicada a la decoración de fiestas temáticas que tiene como distintivo el trabajo armonizado con el cuidado del medio ambiente.

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Jessica, administradora de profesión, es la fracción creativa de la empresa y, como tal, se dedica a diseñar y elaborar los detalles personalizados que forman parte de la decoración. Jordano, ingeniero industrial, asume la tarea de la planificación, los costos y la compra de la materia prima: el papel ecológico.

¿Cuándo nació esta iniciativa?

En el mes de junio de 2018 se materializó la idea que Jessica le había planteado a su madre y a Jordano dos meses atrás. “Quisimos llevarlo a un ámbito empresarial porque cuando organizamos una fiesta, notamos que en el mercado abunda lo común”, comenta la administradora. Es así que decidió combinar su buen manejo de la técnica scrap y el deseo de emprender su propio negocio.

El scrap es una técnica manual que consiste en elaborar elementos personalizados con base en el papel. Coco Lalá emplea papel ecológico.

Las trabas durante el camino

Los socios señalan que la primera dificultad surgió cuando quisieron capacitarse. “Quisimos tomar cursos de scrap aquí, en Piura, pero nos resultaba imposible porque eran muy pocas las personas que se dedicaban a esto. Tuvimos que tomarlos en Lima y a un costo elevado”, relata Jessica.

La segunda dificultad llegó a raíz de la materia base: el papel. “No encontrábamos papel ecológico fácilmente. Lo traemos de Lima, lo venden en puntos bien específicos”, delata Jordano, quien se encarga de contactarse con los proveedores limeños y solicitar la utilería para surtir a Coco Lalá.

Además, debido a que el scrap no es una técnica muy conocida, el mercado inicial era reducido porque imperaba la idea de la decoración en tela. Pero bastó la exhibición en fiestas de familiares para que el mercado se vaya ampliando y pronto llegaran los primeros pedidos y, junto con ellos, la certeza de que con el papel se puede armar un mundo de creatividad.

La evolución

Al principio, preguntas como “¿resultará?” o “¿lo comprará una cantidad significativa de personas” eran comunes, sin embargo, después de casi un año, el margen de ganancias habló por sí solo.

Pero el éxito ha requerido sacrificios: Jessica decidió dejar su trabajo como administradora y dedicarse al cien por ciento a Coco Lalá. “Aprovechamos toda su energía, funcionó y funcionó muy bien”, afirma Jordano.

¿Cuál ha sido hasta ahora la temática más sorprendente?

La solicitud del Grupo Palmas, una compañía enfocada en la producción sostenible de palma aceitera y cacao en la selva peruana, sí que los sorprendió. La combinación del estilo rústico con lo oriental los llevó a expandir las posibilidades de materiales reciclables: cajones de madera, papel en tonos rojizos, yute… Seis meses de preparación fueron necesarios para que el resultado deslumbrara aun sin importar las condiciones climáticas de la selva.

La satisfacción de la compañía reinó durante la cena navideña, evento para el cual fueron contratados.
El puente fue solo uno de los elementos que sorprendió a los invitados.

¿Por qué Coco Lalá?

Las buenas relaciones se reflejan hasta en el ámbito empresarial, es por eso que Jessica cuenta que el nombre de su empresa está conformado por dos parientes a los que admira: su madre Coco, como cariñosamente la llama, y su hermano Lalo.

Expectativas

“Nosotros no solo buscamos vender, queremos ir formando”, explica Jordano. Es por eso que Coco Lalá no solo ofrece el servicio de decoración, sino también ofrece talleres para que niñas, madres e interesados aprendan esta técnica y se animen a generar sus propios ingresos.

Las niñas aprendieron a elaborar sus propias manualidades.
Jessica buscaba que cada participante diseñara sus propias creaciones.

Conocer al cliente, elaborar el diseño, estar abiertos al cambio y respetar las labores asignadas han combinado a la perfección con la única regla de oro que Coco Lalá maneja: No recibir pedidos a última hora.

El perfil analítico de Jordano y el sosiego que le otorga a Jessica han sido vitales para que ella pueda tender en la mesa toda su vivacidad y empuje. Ellos se complementan y Coco Lalá es el resultado de tan buena dupla.

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