Dicen que en el mundo de los negocios primero se debe aprender las reglas del juego para luego jugar mejor que nadie. Es por eso que Eduardo León Andrade manejó inicialmente un par de emprendimientos que lo prepararían para uno actual, Hampizz, un negocio que administra junto con Pedro y Lucio Moscol López, hermanos y socios.

La combinación de pizza y hamburguesa que los tres jóvenes crearon nació en abril de 2018 y empezó como un negocio delivery. Actualmente, un año más tarde, ya cuenta con un local y una lista de comensales fieles que se deleitan con los cuatro tipos de “hampizz”: americana, hawaiana, cubana y pepperoni.

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Inicios

“Hampizz es distinto a cualquier otro negocio. Incluso la cocina involucra dos procesos, hay un proceso que es fritura y otro que es el horneado”, relata Eduardo, el joven de 19 años que asume el papel de gerente de este emprendimiento innovador y que ya había tenido sus primeros roces con el mundo de los negocios a los 15 años, cuando formó parte de las redes de mercadeo.

“Ahí nació una chispita emprendedora dentro de mí. Decidí que quería inspirar a mucha gente, pero quería hacerlo con una historia de emprendimiento que me respalde”, confiesa Eduardo, quien además cree firmemente que el liderazgo y las habilidades blandas son fundamentales para ser un buen actor en el mundo empresarial.

Fue la búsqueda de contactos que compartieran su visión la que lo llevó a conocer a Pedro Moscol y, por descontado, a su hermano, Lucio Moscol. Los tres estudiaban en el colegio Harvard, pero en grados distintos, asunto que no fue impedimento para que Eduardo notara la gran dosis de empatía que Pedro practicaba en su vida y se convenciera de que sería el socio ideal.

¿Cómo nació Hampizz?

Pasaron un par de años desde que se conocieron para que Eduardo y Pedro decidieran establecer un segundo negocio juntos, ya que el primer intento se estropeó en el camino. Una imagen que circulaba en redes sociales les dio las primeras luces: “Etiqueta a una persona y si no te contesta en cinco minutos, te debe una hamburguesa”. “¿Qué tal si hacemos una combinación de pizza y hamburguesa?”, preguntó Eduardo, sin sospechar que un gran negocio estaba surgiendo.

Delivery

Cuando Pedro, quien asumió el papel de administrador, y Eduardo concretaron la idea decidieron que se trataría de un negocio delivery. Inicialmente eran tres los socios, pero uno desistió cuando la acogida pasó por una crisis, es por eso que se unió Lucio, el tercer miembro y encargado de cocina.

Al inicio la acogida fue colosal, tanta que no se dieron abasto y algunos clientes se quedaron sin la ansiada hampizz. Detalles como los insumos, el transporte, los recipientes y el tiempo fueron aspectos que evolucionaron a lo largo del año entero que practicaron esta forma de negocio.

Pero cayeron en cuenta de que ya era hora de establecerse y tener un trato más cercano con los clientes. Un día de búsqueda y una inversión alta fueron los elementos que llevaron a Hampizz a ubicarse en la Avenida Grau 2261. “Nos hemos dado cuenta de que abriendo el local los seguidores aumentan mucho más rápido que antes, cuando solo teníamos delivery”, coinciden los socios.

La Hampizz Americana, una de las más solicitadas y cuyo precio es de S/ 8.90
El precio de la Hampizz Hawaiana es de S/ 9.50
El precio de esta hampizz es de S/ 9.90

Redes sociales

“Nosotros hemos manejado el tema de los influencers. Nuestro público objetivo es de 15 a 25 años, es gente que se mueve en Instagram, por eso ofrecíamos algunas hampizz para que personas influyentes lo publiquen en sus historias”, cuentan los creadores de esta combinación, quienes además aseguran que la mayor parte de las ventas se concretan en Instagram.

Padres

“Una vez que les mostramos resultados, empezaron a confiar más en nosotros”, cuenta Pedro, quien, al igual que los otros dos socios, se topó con ciertas dudas por parte de sus padres.

Capacitación

Los miembros de Hampizz saben que la capacitación es importante en el mundo empresarial, porque lo que buscan es sobre todo la fidelidad de sus clientes, es por ello que no dejan de asistir a talleres que les generen el conocimiento oportuno para manejar correctamente su emprendimiento, uno de ellos es el impartido por el Instituto Peruano De Innovación y Desarrollo Empresarial (Ipide).

Hampizz, más allá de la marca

Tanto para los socios como para la comunidad denominada “hampilovers”, esta combinación de pizza y hamburguesa escapa del parámetro de una marca. “Es el negocio que más frutos me ha dado. A Hampizz lo veo como un cuento de inspiración para ayudar a muchos más”, dice Eduardo, quien planea además ver a Hampizz como una franquicia.

“Hampizz despertó mi pasión por la cocina”, confiesa Lucio, el menor de los tres socios. Asimismo, Pedro afirma: “Cada uno ahora es una persona diferente, ha formado un carácter distinto. Es más que el trabajo físico, lo más duro es el trabajo emocional que uno debe tener para nunca rendirse, y veo a Hampizz como esa oportunidad que me ha dado las ganas de seguir emprendiendo y mejorar como persona”.

Hampizz no solo se ha posicionado como un negocio innovador, sino como un ejemplo para que los emprendedores creen una relación emocional con su negocio, relación que los hará buscar la manera más oportuna para seguir aprendiendo y mejorando en el manejo de sus labores.

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