lunes, septiembre 14

El fenómeno El Niño (FEN) representa uno de los principales riesgos para la economía peruana debido a su impacto sobre la infraestructura, la agricultura, la pesca y los ingresos de los hogares. Los eventos climáticos extremos pueden frenar los avances en la reducción de la pobreza y profundizar la vulnerabilidad de quienes aún no cuentan con ingresos estables, patrimonio o mecanismos de protección social. Frente a este escenario, especialistas plantean acelerar medidas de adaptación y fortalecer las capacidades económicas de las familias.

FEN aumenta la vulnerabilidad de los hogares

El analista de Research y Estrategia de la Fundación BBVA Microfinanzas, Giovanni Di Plácido, explicó que los eventos climáticos recurrentes ponen en evidencia problemas estructurales de la economía y la sociedad, entre ellos la informalidad y la vulnerabilidad de numerosos hogares.

“Cuando este tipo de eventos recurrentes se presenta, pone de manifiesto una especie de estrés sobre la pobreza; es decir, hace que afloren los problemas estructurales que hay dentro de la economía y de las sociedades, sacando a la luz temas como la informalidad y la vulnerabilidad que tienen muchos hogares ante este tipo de acontecimientos”, afirmó en el artículo publicado en Suplemento Económika del Diario El Peruano.

Según el especialista, aunque la pobreza ha disminuido en América Latina, persiste una población vulnerable que puede volver a caer en esa situación ante un shock económico o climático.

“Así, una de cada tres personas en América Latina se encuentra en situación de vulnerabilidad; eso significa que, ante cualquier shock, esa persona puede caer nuevamente en la pobreza”, refirió.

Di Plácido sostuvo que el desafío para la región ya no consiste únicamente en sacar personas de la pobreza, sino en generar condiciones que permitan mantenerlas fuera de ella mediante ingresos estables, empleos productivos, patrimonio y capacidad para enfrentar situaciones adversas.

¿Cómo afecta el FEN a la economía peruana?

Los shocks climáticos pueden afectar directamente las condiciones económicas de los hogares. De acuerdo con el especialista, estos eventos dañan infraestructura y viviendas, reducen la productividad agrícola y pesquera, elevan los precios de los alimentos y afectan los ingresos de trabajadores informales.

“Una de ellas es el aseguramiento contra el churning. Con más vulnerables que pobres, proteger la senda importa más que acelerarla. Un seguro agrario catastrófico y transferencias contingentes son importantes en este proceso”, refirió Di Plácido.

En este contexto, planteó implementar mecanismos que permitan a los hogares enfrentar pérdidas sin retroceder económicamente, especialmente en sectores expuestos a fenómenos climáticos.

Formalización y protección social para las mypes

Otra de las propuestas está relacionada con facilitar el tránsito de los pequeños negocios hacia la formalidad y la protección social.

“Fijar un monotributo emprendedor que compre a la vez identidad fiscal, pensión y salud sería fundamental. Recordemos que la micro y pequeña empresa (mype) formal accede a un crédito tres veces mayor”, refirió.

El especialista también consideró necesario fortalecer el acceso a internet como parte de las condiciones para mejorar la productividad y las oportunidades económicas.

“Esto significa cerrar la pobreza digital, pues el 47% de los peruanos no tiene acceso a internet. En el futuro, sin capa digital no hay mercado, banco ni Estado”, precisó Di Plácido.

Microemprendimiento como salida de la pobreza

El microemprendimiento puede convertirse en una vía para superar la pobreza cuando permite transformar actividades informales de supervivencia en trayectorias de mayor productividad, resiliencia y acumulación de activos.

Sin embargo, el especialista advierte que emprender no constituye por sí solo una solución a la pobreza. El desarrollo de los pequeños negocios requiere capacidades, acceso a mercados, financiamiento y protección social.

En el caso peruano, el 52% de los emprendedores inició su actividad por necesidad. Esto refleja que una parte importante de los microempresarios no emprende necesariamente por elección, sino como respuesta a la falta de oportunidades laborales estables.

Los riesgos que podrían generar pobreza hacia 2040

Di Plácido identificó diferentes factores que podrían incrementar la vulnerabilidad económica en los próximos años.

“El primer acto es la trampa; es decir, por qué la pobreza resiste en América Latina y cómo se rompe. El segundo acto es la pobreza del futuro, pues cinco fuerzas fabrican al pobre de 2040: la guerra, el clima, la edad, el algoritmo y los datos. El tercer acto es la salida; aquí el actor fundamental es el microemprendedor. Y finalmente el cuarto acto es el Perú y sus problemas estructurales, como la informalidad, la baja productividad la falta de seguridad social”, precisó.

Para el caso peruano, entre los factores de riesgo mencionó el FEN, la extorsión, la informalidad y la vejez sin pensión.

“Cinco fuerzas fabrican al pobre de 2040. En el Perú son el FEN, la extorsión, la informalidad y la vejez sin pensión. No obstante, seis millones de mypes ya están en el terreno, con capital, seguro y compañía, seis de cada 10 ya cruzaron esa línea”, enfatizó.

Cuidados y participación laboral femenina

El especialista también propuso desarrollar un sistema nacional de cuidados a escala, debido a su potencial impacto sobre la participación laboral femenina.

Esta medida busca contribuir a que más mujeres puedan incorporarse o permanecer en el mercado laboral, reduciendo una de las barreras que limitan la generación de ingresos en los hogares.

De acuerdo con el análisis citado, fortalecer los ingresos, la protección social y la capacidad de respuesta ante emergencias resulta clave para evitar que los hogares vulnerables regresen a la pobreza después de enfrentar un desastre.

Pobreza como un proceso dinámico

La Fundación BBVA Microfinanzas plantea entender la pobreza como un sistema dinámico y no como una condición estática. Bajo este enfoque, el bienestar futuro de un hogar depende de factores como los shocks económicos, la salud y el capital acumulado.

El análisis considera relevante observar las probabilidades de transición de los hogares: es decir, las posibilidades de salir de la pobreza, permanecer fuera de ella o volver a caer en esa situación.

En 2024 se registraron 82 desastres en América Latina que afectaron a 12 millones de hogares, una situación que evidencia el impacto que pueden tener los eventos adversos sobre las condiciones económicas de la población.

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