De padre emprendedor y de madre decidida, María Correa Santiago se ha vinculado con el concepto de negocio desde que era una niña. Ahora, a sus 19 años, ha materializado sus propias expectativas a través de Lucky Line, una marca de pulseras hechas a mano que tiene como sello la exclusividad. “No encontrarás una pulsera igual a menos que tú nos lo pidas” es el lema de la empresa.

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María estudia Comunicación de Marketing en la Universidad de Piura y ha aprendido a dominar su horario diario gracias a uno de los mejores regalos que su negocio le ha generado: el valor de la organización.

La presentación del producto, el valor sentimental, el significado de Lucky Line y el buen manejo de Instagram son solo algunos de los factores que esta emprendedora ha sabido aprovechar para que su negocio se posicione como una posibilidad atrayente ante los ojos y la imaginación del público joven.

Las pulseras de pareja son las que mayor demanda tienen.

Emprender.pe conversó con María Correa y esta es su historia:

¿Por qué Lucky Line?

Elegí ese nombre porque “línea de la suerte” o “línea afortunada” es una metáfora bonita de los hilos, el material principal con que elaboro las pulseras.

¿Cómo nace la idea?

Una tía limeña llegó de visita y me obsequió una pulsera de dos tiempos, tenía muchos dijes. Me dijo que en Lima se habían puesto de moda y me preguntó si es que me gustaría que me enviase material. El primer pedido consistió en cuatro hilos, unos cuantos dijes y unas perlitas de acero, así que busqué en YouTube tipos de tejidos, empecé por el más básico. El resto del diseño ya nace de mi imaginación. 

En principio hice pulseras para vendérselas a mis amigas, pero luego me di cuenta de que no tenía mucho tiempo a mi disposición para frecuentar seguido la universidad, así que pensé en crear una página para subir los modelos y pedirles que la visiten. Entonces el primer día de marzo lancé la primera publicación en Instagram.

Esta fue la primera publicación que Lucky Line mostró a sus seguidores.

¿Cuál ha sido la parte más difícil de estos meses?

La parte más difícil ocurrió antes de la Semana Santa. Compré material para hacer un aproximado de cuarenta pulseras de Avengers, pero para tantear el terreno hice siete. Subí la foto y los pedidos llegaron por montones, las pulseras se agotaron. Entonces era un momento frustrante porque tenía que decirles a los clientes que no tenía, pero que podía conseguir. Algunos aceptaban, pero otros querían la pulsera para usarla en el estreno.

¿Cuántos pedidos de esa pulsera tienes?

Aún tengo que entregar 70.

Este el modelo con referencia a Avengers que tanta acogida ha tenido.

¿Cuánto tardas en hacer una pulsera?

Me demoro un aproximado de 20 a 25 minutos por pulsera. Es por eso que durante el feriado no salí, quería quedar bien. Más que vender, me gusta quedar bien y sobre todo ahora que Lucky Line está teniendo acogida.

¿Cómo observas la evolución?

Creo que ha sido muy grande. Al inicio tenía miedo de que algo me vaya a pasar al momento de la entrega y, además, me cuestionaba cómo hacer para decirle a la persona que me recomiende. Luego noté que, si la persona queda satisfecha, la recomendación llega por sí sola. Por eso, los clientes tienen la opción de escoger el dije, el color de hilo, la frase que va en el empaque.

¿Has tenido alguna crítica hacia tu marca?

No, lo que garantiza que estoy haciendo bien mi trabajo es que la persona que compra una pulsera siempre vuelve a comprar. Cuando entrego el producto me cercioro de que sea ese el diseño que el cliente solicitó, le pregunto si está conforme. Ya tengo clientes fieles.

¿Cómo te ha ido con las redes sociales?

No quise usar Facebook, me di cuenta de que además de la imagen debía trabajar contenido, entonces pensé que Instagram sería más fácil: tomar una foto, colocar un hashtag, una pequeña descripción y listo. Me parece que Instagram se está haciendo más comercial, ahora se vende más por medio de esta red y de WhatsApp.

Creo que la idea inicial era hacer pulseras solo para mujeres…

Sí, la idea era hacer pulseras solo para ellas porque hay variedades, los hombres son más complicados. No lo había considerado, pero en vista de que los propios chicos compraban pulseras para sus enamoradas y me preguntaban si había para ellos también, me animé. Probé con dos modelos y se agotaron rápido.

Los modelos para hombre ya han salido a la venta.

¿Cómo decidiste entregar el producto bajo una presentación tan personalizada?

La pulsera que mi tía me regaló vino en un cartoncito y tenía una palabra en inglés. Al inicio pensé en colocar una frase en inglés, pero luego caí en la cuenta de que no todos lo dominan, así que decidí colocar una frase que vaya acorde con la pulsera. Las frases me las da un amigo que tiene su propia página (@onlyverses), me apoyo de él.

Lucky Line ofrece la posibilidad de personalizar la frase que cada empaque presenta.

¿Cómo definirías a Lucky Line en una sola palabra?

En dos. La palabra para las pulseras de pareja sería “unión”, y para las personales sería “estilo”.

María Correa Santiago, como toda buena emprendedora, sigue ideando maneras de ofrecer una mejor presentación para su producto, ahora quiere unirse a la tendencia de usar bolsas de papel y no de plástico.

Manejar su propio negocio le ha generado la certeza de que el emprendimiento es su camino. Innovar, satisfacer y garantizar son los ejes que no piensa dejar de lado.  

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