“Cócteles”, “Las mejores recetas con chocolate” y “La comida japonesa” son solo algunos de los títulos que, junto con estatuillas ganadoras, fotos familiares y cuadros simpáticos, armonizan la oficina de María Rita Talledo De Lama, una limeña de 33 años que evidencia su amor por la cocina en cada espacio que recorre.

María Rita recibe amablemente a cada interesado. Su oficina es un reflejo de la disposición que tiene para los negocios.

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Dueña de Chef MR, María Rita ha sabido ganarse el aprecio del público piurano y en especial el de sus alumnos. “En esta escuela somos reales, cometemos errores, pedimos perdón, damos segundas oportunidades, nos divertimos, damos abrazos, hacemos ruido, somos pacientes, damos las gracias, somos una familia y, sobre todo, nos queremos”, se lee en un póster que ellos le obsequiaron y que luce con orgullo en las instalaciones de la escuela.

Inicios

Mientras estudiaba en la Escuela de Gastronomía Blue Ribbon International (Trujillo), María Rita empezó a trabajar en el Hotel Libertador, actual Costa del Sol, y puso en práctica la organización que hasta ahora la caracteriza: supo combinar sus clases y su tiempo laboral. “Significó todo un reto para mí”, asegura.

Pero su horario ceñido aún tendría un espacio más para el puesto de docencia que le ofrecieron en la escuela donde estudió. Cursar una especialización en pedagogía fue un requisito que la llevó a emplear cada sábado en las aulas. Después de un tiempo tuvo más horas de enseñanza y menos lapsos en el hotel, es así que decidió dedicarse por completo a ser instructora.

María Rita fue ganadora del Premio Joven cocinera en el año 2010.

La escuela de gastronomía empezó a expandirse y pronto tuvo sedes en Arequipa, Cusco y Piura. La ciudad del eterno calor no resultaba ajena para María Rita, había sido su lugar de residencia durante los primeros años de su vida universitaria, es por eso que no dudó en aceptar a Piura como el sitio en el que desplegaría todo su talento.

Chef MR

Tras haber asumido el puesto de coordinadora académica en la sede de Piura, María Rita aceptó trabajar por horas en otras escuelas de la ciudad. Esta experiencia la hizo involucrarse con un escenario que despertó incluso más su vocación: la escuela enseñanza y el empleo limitado de insumos de buena calidad.

Sabía que era su turno de actuar. La disposición y la sugerencia de uno de sus alumnos la llevó a estrenar cursos libres cada fin de semana en la sala donde vivía; la acogida fue tanta que después de algunos meses la semana quedó acaparada y se convirtió en la señal ideal para que Rita dedicara el 100% de su tiempo a sus talleres. Lo que empezó como jugando se convirtió en Chef MR, su propia escuela gastronómica que ya lleva tres años en el mercado.

Chef MR lleva ya tres años en el mercado.

Factor diferencial

La calidad de los insumos se convirtió en su prioridad. “Deseo enseñarles a mis alumnos la receta tal y como es”, afirma María Rita. Es por eso que no escatima en los costos que pueda conllevar comprar ingredientes de primera calidad.

Asimismo, las renovaciones constantes de equipos y materiales, las asesorías sin límite de hora y la oportunidad de repetir recetas si es que el primer intento no resulta reflejan la validez del monto en el que está valorizado cada curso.

Enseñanza

Las etiquetas, colores y formas que María Rita usa como parámetros para mantener en orden las instalaciones de su escuela manifiestan, además de su afición por la organización, su búsqueda constante por darle la concentración oportuna a cada aspecto de su vida. Esta dinámica la aplica también en su método de enseñanza.

La cantidad máxima por aula es de 10 alumnos y la mínima es de 5, de tal modo que, durante la preparación de las recetas, María Rita se convierte en una guía constante y especializada.

No hay distinción entre el turno de mañana, tarde y noche. Dada uno dura dos horas y media y la sonrisa con que María Rita recibe a sus alumnos no se desgasta jamás.

El buen trato caracteriza a Chef MR.

Mercado

Los dueños de emprendimientos nacientes, las amas de casa amantes de las buenas recetas, los expertos cocineros que nunca dejan de aprender, los trabajadores que escapan del estrés después de la oficina… Chef MR abarca un mercado variado pero con una causa en común: el amor por la cocina.

Red de emprendimiento

Enseñar bocaditos, pastelería fina, pastelería básica, pastelería comercial, comidas internacionales y una lista larga de recetas ha ocasionado que María Rita conozca a emprendedores con ansias de formalizar sus negocios. Es por eso que una de las actividades constantes de Chef MR es vincular a cada microempresario de acuerdo con las necesidades que el cliente requiera.

“La práctica constante es mantener una red conjunta de trabajo, es decir, utilizar a los mismos emprendimientos como apoyo de otros. Nuestros clientes son nuestras primeras opciones para contratar”, comenta María Rita.

Expectativas

“Mi misión no es solamente cocinar, es transmitir, enseñar”, responde María Rita ante la pregunta de lo que el mundo culinario significa en su vida. Es por eso que sus expectativas son tan firmes como su disposición: “Me gustaría abrir una asociación primero y luego una ONG, y así enseñarles con materiales de calidad a personas que realmente tienen ganas de aprender un cómo adecuado”

Los valores

El trabajo en equipo, la aspiración creciente, la búsqueda de la perfección, la exigencia y la autocrítica diaria son los ejes que hacen de Chef MR una escuela distinta, con una apariencia fresca y acogedora que mantiene firme uno de los mensajes que María Rita suele repetir: “No seremos muy grandes, pero tratamos de ser gigantes”.

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