En el marco del Día del Emoliente, Quinua, Maca, Kiwicha y demás bebidas naturales tradicionales, el rol de los emolienteros en la economía popular peruana volvió a cobrar relevancia. Más allá de la tradición, esta actividad representa una fuente sostenible de ingresos para miles de familias y un componente clave del autoempleo urbano. Las recientes acciones de capacitación y formalización evidencian cómo el oficio del emoliente se consolida como motor de desarrollo económico local en distintas regiones del país.
Reconocimiento a emolienteros y su impacto en el desarrollo económico local
Las actividades conmemorativas incluyeron el reconocimiento a asociaciones de emolienteros en distritos como Comas, así como en ciudades como Trujillo y Cusco. En estos espacios se destacó la contribución directa del sector a la generación de empleo, dinamización del comercio ambulatorio formal y fortalecimiento de la economía popular.
En Comas, se reconoció a integrantes de asociaciones que culminaron procesos de fortalecimiento de capacidades orientados a mejorar estándares de calidad, higiene, orden y adecuada manipulación de alimentos. Estas mejoras no solo elevan la competitividad del sector, sino que también incrementan la confianza del consumidor, elemento clave para sostener ingresos constantes.

“Desde el Ministerio de la Producción trabajamos para que la formalidad sea un aliciente y un punto de partida para que los emolienteros puedan acceder a financiamiento y a oportunidades como ferias importantes que impulsa el sector”, señaló el viceministro Juan Carlos Requejo.
En Trujillo, asociaciones que recibieron capacitación y acompañamiento técnico implementaron mejoras en sus módulos y en la atención al público, consolidándose como referentes de buenas prácticas. Estos avances impactan directamente en la profesionalización del oficio y en la estabilidad económica de quienes dependen de esta actividad.
Formalización y estrategia Emoliente Bandera como impulso a la economía popular
La estrategia Emoliente Bandera, impulsada por el Ministerio de la Producción, busca promover la formalización de los emolienteros y fortalecer sus capacidades productivas. El distintivo oficial reconoce el cumplimiento de estándares de calidad y buenas prácticas, lo que permite a los emprendedores integrarse a una plataforma que incrementa su visibilidad ante la ciudadanía.
En Cusco se realizó el lanzamiento del inicio de trabajo para la implementación de esta estrategia en la región, marcando el comienzo de un proceso de articulación que facilitará el acceso a capacitación, formalización y reconocimiento oficial para más trabajadores del sector.
Estas acciones se desarrollaron en coordinación con gobiernos locales, fortaleciendo un esquema descentralizado que favorece la inclusión productiva. La formalización no solo amplía el acceso a financiamiento y ferias comerciales, sino que también consolida al emoliente como actividad económica tradicional con capacidad de generar empleo y dinamizar mercados locales.
El emoliente, además de ser una bebida tradicional elaborada a base de hierbas naturales, quinua, maca y kiwicha, representa una cadena productiva que involucra abastecimiento de insumos, comercialización directa y servicios asociados. En este contexto, los emolienteros cumplen un papel relevante en la preservación de prácticas culturales y en el sostenimiento de la economía popular peruana.




















