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Las empresas familiares en el Perú cumplen un rol determinante en la economía nacional al concentrar más de la mitad de los ingresos formales y generar una parte significativa del empleo. Así lo revela un estudio presentado por el Instituto de la Empresa Familiar Peruana (ILAEFEP), que analiza el impacto económico y social de las principales organizaciones del país. El informe evidencia cómo estas compañías no solo sostienen la actividad productiva, sino que también apuestan por la continuidad, la profesionalización y el buen gobierno corporativo como pilares de su desarrollo a largo plazo.

Impacto económico y empleo de las grandes empresas familiares

De acuerdo con el ILAEFEP, las 3,000 empresas más grandes del Perú concentran el 58% de los ingresos formales y generan el 37% del empleo nacional. Estos datos fueron presentados durante un evento organizado por la Universidad de Piura, en el marco de un estudio que dimensiona el peso económico y social de este tipo de organizaciones.

La presidenta del ILAEFEP, Lucía Reynoso, precisó que dentro de este grupo empresarial, 132 compañías se encuentran listadas en la Bolsa de Valores de Lima, lo que ha contribuido a fortalecer prácticas de buen gobierno corporativo, transparencia y orden financiero, factores clave para la sostenibilidad en el tiempo.

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“Esa transparencia transforma a las siguientes generaciones y construye confianza, compromiso y continuidad. También encontramos 41 empresas extranjeras familiares presentes en el Perú, como Cargill, que es una empresa familiar con presencia global, donde una familia define los grandes lineamientos estratégicos”, señaló a la Agencia Andina.

Sectores estratégicos y diversificación del negocio familiar

En cuanto a la distribución sectorial, Reynoso explicó que, si bien existe una fuerte presencia de empresas familiares en los sectores de comercio y manufactura, los mayores ingresos se concentran en rubros como finanzas, minería, electricidad, gas y agua. Esta situación refleja la capacidad de las familias empresarias para diversificar riesgos y participar en actividades intensivas en capital.

Respecto a la antigüedad, el estudio revela que el 23% de estas empresas tiene más de 30 años de operación, habiendo superado crisis económicas, choques externos y conflictos internos, lo que las posiciona como referentes de resiliencia y continuidad empresarial en el país.

Asimismo, el 77% de las compañías analizadas opera bajo la figura de sociedad anónima, una estructura que facilita la separación entre propiedad, directorio y gestión, y que permite avanzar hacia procesos de profesionalización y sucesión ordenada.

Gobierno corporativo y sucesión en la empresa familiar

“La gran empresa familiar piensa en generaciones y no solo en resultados de corto plazo. Además del negocio, construye capital humano, social, emocional y cultural”, sostuvo Reynoso, al destacar la importancia de formar a los miembros de la familia y fortalecer la identidad y el compromiso con el proyecto empresarial.

La presidenta del ILAEFEP anunció que el siguiente paso será identificar, dentro de estas 3,000 empresas, cuáles son familiares y cuáles no, con el objetivo de medir su impacto real en ingresos, empleo, bienestar y riqueza, además de analizar sus modelos de gobierno empresarial y familiar.

Finalmente, advirtió que una empresa familiar sin planificación de la sucesión ni acuerdos claros enfrenta riesgos de continuidad, por lo que remarcó la relevancia de los protocolos familiares y los consejos de familia como herramientas clave para prevenir conflictos y asegurar la sostenibilidad del negocio.

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