Las empresas familiares constituyen el modelo de negocio más extendido a nivel global y se caracterizan por la participación activa de una o varias familias en la gestión, el control de la propiedad y, principalmente, por su vocación de continuidad generacional. En el Perú, estas organizaciones juegan un papel estratégico en la economía, combinando arraigo comunitario, resiliencia ante crisis y transmisión de valores de una generación a otra.
Definición y características de una empresa familiar
Lucía Reynoso, presidenta del Instituto Latinoamericano de la Empresa Familiar del Perú (ILAEFEP), explica que una empresa familiar no se define únicamente por su tamaño o porcentaje accionario, sino por el compromiso explícito de transferir el proyecto a las siguientes generaciones. “Cuando un fundador dice que quiere que la empresa pase a sus hijos y nietos, ahí está la diferencia. Todos tenemos familia, pero no todas las empresas son familiares”, señaló durante la presentación de un estudio organizado por la Universidad de Piura (UDEP).
A nivel internacional, las empresas familiares representan alrededor del 70% del PBI mundial y generan el 60% del empleo, según cifras de Naciones Unidas. Aunque la mayoría son micro y pequeñas empresas, existen corporaciones familiares que operan a escala global, con estructuras de gobierno robustas, reglas claras de sucesión y mecanismos de transparencia que fortalecen la sostenibilidad del negocio.

Entre sus atributos destacan:
- Control de la propiedad por una o varias familias.
- Participación activa en la gerencia, directorio o alta dirección.
- Gestión orientada al largo plazo, incluso en empresas que cotizan en bolsa como estrategia de profesionalización.
Impacto de las empresas familiares en el Perú
El estudio presentado elaboró una base de datos de las 3,000 empresas más grandes del país, las cuales concentran el 58% de los ingresos formales y el 37% del empleo. En fases posteriores se identificarán cuáles de estas organizaciones cumplen criterios de empresa familiar comparables con experiencias internacionales.
Reynoso enfatizó que estas empresas suelen mantener una fuerte conexión con sus comunidades, transmitir conocimientos y valores, y mostrar resiliencia ante cambios del entorno económico. “Las familias que piensan en generaciones y no solo en resultados logran mayor continuidad”, puntualizó.
El reto principal para las empresas familiares es profesionalizar la gestión de tres ámbitos clave: la empresa, la propiedad y la familia, para reducir conflictos y asegurar la sostenibilidad del proyecto a largo plazo.
La Ibérica: ejemplo de continuidad generacional
Fundada en 1909 en Arequipa por el empresario español Juan Vidaurrázaga, La Ibérica es uno de los casos más emblemáticos de empresa familiar en el Perú, con 117 años de historia. Desde sus inicios, se caracterizó por la fabricación artesanal de chocolate a partir de cacao peruano y un fuerte compromiso familiar con la calidad.
Hoy, La Ibérica es gestionada por la segunda, tercera y cuarta generación, combinando participación familiar en el directorio con ejecutivos no familiares en la alta dirección. Este modelo ha permitido consolidar su presencia en el mercado nacional e iniciar un proceso de internacionalización, manteniendo la vocación de continuidad que define a las empresas familiares de larga data.




















