El inicio del año escolar representa uno de los momentos de mayor presión para el presupuesto familiar. Matrículas, pensiones, útiles, uniformes y transporte concentran desembolsos en pocas semanas. Según Experian, una adecuada planificación financiera y un uso responsable del crédito permiten afrontar el regreso a clases sin comprometer la estabilidad económica del hogar. La clave está en organizar los gastos escolares con anticipación y mantener control sobre el nivel de endeudamiento.
Cómo organizar el presupuesto para el año escolar
Cuando no existe planificación previa, los gastos escolares pueden generar desajustes en la economía familiar. Por ello, se recomienda elaborar un presupuesto específico para el regreso a clases, separado del presupuesto mensual regular.
Identificar todos los costos asociados —matrículas, pensiones, útiles, uniformes, transporte y actividades extracurriculares— permite calcular el monto total requerido y evitar compras impulsivas o duplicadas.

Especialistas sugieren que, en caso de recurrir al crédito, las cuotas no superen el 30 % o 35 % de los ingresos familiares, a fin de no comprometer la capacidad de pago futura.
Asimismo, se aconseja evitar fraccionar múltiples consumos en cuotas pequeñas. Aunque individualmente parezcan manejables, la acumulación de pagos mensuales puede generar una carga financiera difícil de sostener.
Uso responsable del crédito y cuidado del historial crediticio
El crédito puede convertirse en un aliado para cubrir gastos puntuales siempre que se utilice dentro de un presupuesto claro y realista. Cumplir con los pagos en los plazos establecidos contribuye a construir un historial crediticio saludable, factor determinante para acceder a mejores condiciones de financiamiento en el futuro.
En ese contexto, herramientas digitales como Mi Sentinel permiten revisar periódicamente la información financiera y el nivel de endeudamiento. Contar con esta visibilidad facilita la detección de posibles errores y mejora la toma de decisiones antes de asumir nuevas obligaciones.
Otra recomendación clave es involucrar a la familia en la planificación financiera. Conversar sobre prioridades y límites presupuestarios, según la edad de los hijos, fomenta hábitos responsables y refuerza la comprensión de que los recursos son limitados.
Promover un uso informado del crédito desde el hogar no solo ayuda a enfrentar el regreso a clases de manera ordenada, sino que fortalece la educación financiera y la capacidad de tomar decisiones económicas sostenibles durante todo el año.




















