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La reinserción social de personas que han pasado por prisión en el Perú enfrenta desafíos como el estigma y la falta de oportunidades laborales. Sin embargo, casos como el de Adelia y Alejandra muestran cómo la resocialización puede concretarse a través del emprendimiento. Ambas exinternas del Instituto Nacional Penitenciario del Perú (INPE) han logrado desarrollar negocios en los rubros de textilería y joyería, apoyadas por el programa Cárceles Productivas, que promueve la capacitación y el trabajo como herramientas de reintegración.

Cárceles Productivas del INPE y la reinserción de exinternas en Perú

El programa Cárceles Productivas del Instituto Nacional Penitenciario del Perú (INPE) busca promover la reinserción social de personas privadas de libertad mediante el trabajo productivo y el desarrollo de habilidades técnicas.

En este contexto, Adelia Félix Galindo inició su proceso de transformación en el penal Virgen de Fátima de Chorrillos, donde desarrolló habilidades de costura que le permitieron crear su marca de carteras God Jasedi.

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La emprendedora fue sentenciada en 2012 por tráfico de drogas y, tras casi cuatro años, accedió a libertad condicional. Durante su estancia en prisión, empezó a construir su proyecto empresarial, el cual posteriormente formalizó tras recuperar su libertad.

Actualmente, su emprendimiento está conformado por un equipo de siete personas, entre ellas dos excompañeras del penal, a quienes brinda oportunidades laborales como parte de su proceso de reinserción.

El negocio también se apoya en su entorno familiar, donde su esposo gestiona la parte administrativa y su hijo participa en el diseño de los productos.

Emprendimientos de exinternas: el caso de Aleka Bijoux y la joyería artesanal

Otro caso es el de Alejandra Zegarra, quien fue sentenciada en 2013 por el delito de extorsión y cumplió parte de su condena en el penal de Santa Mónica. Tras acceder a libertad condicional, inició la reconstrucción de su vida con el emprendimiento de joyería artesanal Aleka Bijoux.

La marca comenzó dentro del penal hace nueve años y actualmente forma parte de la tienda Cárceles Productivas, donde comercializa sus productos al público.

El proyecto evolucionó desde la elaboración de piezas básicas hasta el trabajo con materiales como plata 950, plata 1000 y técnicas de tejido artesanal. Actualmente, el emprendimiento cuenta con un equipo de 15 mujeres privadas de libertad que participan en la cadena de producción.

Alejandra también ha retomado su formación académica y estudia Administración y Marketing como parte de su proceso de desarrollo personal y profesional.

Reinserción social y oportunidades laborales tras la prisión en Perú

Ambos casos reflejan cómo el trabajo productivo puede contribuir a los procesos de reinserción social en el sistema penitenciario peruano.

El programa Cárceles Productivas también permite que las internas reduzcan tiempos de permanencia en prisión mediante su participación en actividades laborales, además de facilitar su preparación para el retorno a la sociedad.

Los emprendimientos desarrollados por exinternas también generan redes de apoyo laboral y familiar, además de abrir espacios para la continuidad de sus negocios fuera del entorno penitenciario.

Fuente: ANDINA

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