El fraude digital en Perú alcanza a una proporción significativa de la población. El nuevo estudio de Experian Perú, “Del fraude a la confianza digital: riesgos, prevención e inteligencia artificial en Perú”, señala que el 73,5 % de los peruanos recibió al menos un intento de fraude durante el último año, mientras que el 36,5 % afirma haber enfrentado estas situaciones varias veces. Los resultados muestran que esta exposición está cambiando la forma en que los usuarios realizan compras, pagos, transferencias y otras operaciones en canales digitales.
Fraude digital modifica los hábitos de los usuarios peruanos
Los intentos de fraude están presentes en actividades cotidianas como mensajes o chats, compras en línea, aplicaciones móviles y transacciones financieras.
Según el estudio, el 95 % de los encuestados considera que los casos de fraude ocurren con frecuencia en el país, mientras que el 71 % conoce a una persona que fue víctima de este tipo de delito.

Esta exposición está llevando a los usuarios a adoptar mayores precauciones antes de interactuar con plataformas y personas en entornos digitales.
“La exposición al fraude está generando un usuario más cauteloso, pero también más exigente. Las personas ya incorporan hábitos como evitar llamadas desconocidas, utilizar plataformas conocidas o verificar antes de ingresar a un enlace. El siguiente paso es que esa cautela pueda convertirse en confianza: que los usuarios cuenten con señales claras para reconocer una interacción legítima y puedan desenvolverse con seguridad sin renunciar a la rapidez y facilidad que les ofrece la digitalización”, explica Alfredo Monasi, Pre-Sales Specialist de Experian Perú.
Seguridad digital gana importancia frente a la rapidez
La prevención del fraude también influye en los criterios que utilizan los usuarios para evaluar una interacción digital.
El 44 % de los peruanos prioriza controles robustos de seguridad, por encima de una marca conocida, opción elegida por el 32 %, y de un proceso rápido y sencillo, que representa el 24 %.
Los resultados muestran que la seguridad digital adquiere un peso creciente frente a la conveniencia. Para los usuarios, contar con mecanismos que permitan identificar interacciones legítimas se convierte en un elemento relevante para utilizar servicios digitales.
Inteligencia artificial plantea nuevos desafíos contra el fraude
La expansión de la inteligencia artificial y el fraude digital incorpora nuevos riesgos para los usuarios. El estudio señala que el 48 % de los peruanos se siente poco o nada seguro de poder identificar una llamada, mensaje, imagen o video creado o alterado mediante IA.
Al mismo tiempo, existe una disposición a utilizar esta tecnología como herramienta de prevención. El 57 % permitiría que soluciones de inteligencia artificial analicen información para detectar posibles fraudes, mientras que el 88 % manifiesta interés en aprender a reconocer engaños generados con esta tecnología.
Esta situación plantea la necesidad de fortalecer las capacidades de identificación y prevención frente a contenidos que pueden resultar difíciles de distinguir de interacciones legítimas.
Agentes de IA exigirán validar identidad y autorizaciones
El desarrollo de agentes de inteligencia artificial capaces de buscar información, comparar alternativas, interactuar con organizaciones y ejecutar determinadas acciones en representación de una persona introduce una nueva dimensión en la confianza digital.
En este escenario, ya no será suficiente determinar si una persona es quien afirma ser. También será necesario comprobar si un agente representa realmente a esa persona y si cuenta con autorización para realizar una determinada acción.
“La IA está cambiando las señales que tradicionalmente utilizábamos para decidir si una interacción era legítima. En un entorno donde personas y agentes inteligentes comenzarán a interactuar con mayor frecuencia, la confianza dependerá cada vez más de poder validar identidades, autorizaciones y contexto. Ahí los datos de calidad, la analítica y la inteligencia artificial adquieren un rol fundamental para identificar comportamientos inusuales y generar confianza en tiempo real”, agrega Alfredo Monasi.
La evolución de los mecanismos de fraude plantea así nuevos requerimientos para la seguridad de las transacciones digitales. La validación de identidad, las autorizaciones, el análisis de comportamiento y el uso de inteligencia artificial aparecen como elementos relevantes para verificar interacciones en tiempo real en un entorno donde participan usuarios, organizaciones y agentes tecnológicos.




















