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La campaña escolar 2026 se consolida como uno de los periodos comerciales más relevantes para el sector textil e industrial en el Perú. Según proyecciones de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el gasto por alumno en útiles y vestimenta escolar oscilaría entre S/ 600 y S/ 1,200, dinamizando la demanda en mercados mayoristas y minoristas.

Por su parte, la Asociación de Empresarios de Gamarra reportó que las ventas de uniformes escolares podrían alcanzar los S/ 500 millones, con un crecimiento estimado de hasta 70 % en el sector textil vinculado a esta temporada. El ticket promedio del kit básico se ubicó alrededor de S/ 80, mientras que un kit completo fluctuó entre S/ 150 y S/ 200, dependiendo de la institución educativa y los materiales requeridos.

Estas cifras sirven como referencia para anticipar el comportamiento del mercado en 2026, configurando una oportunidad significativa para confeccionistas y comerciantes. No obstante, el reto es operar con alta eficiencia en una campaña de corta duración y elevada rotación.

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Cómo optimizar la producción textil en campaña escolar

En este contexto, Epson plantea que la planificación estratégica y la adopción de tecnologías de impresión digital pueden marcar la diferencia entre una temporada rentable y una con sobrecostos innecesarios.

Luis Huamancaja, Product Manager de la categoría industrial de Epson Perú, comparte recomendaciones clave para talleres textiles:

1. Incorporar tecnología de impresión digital

El uso de impresoras de sublimación o Direct-to-Garment (DTG), como la serie SureColor, permite personalizar logotipos y escudos bajo demanda, reduciendo tiempos de preparación frente a métodos tradicionales como bordado o serigrafía.

Esto facilita tiradas cortas, reposiciones rápidas y pedidos personalizados, asegurando colores vibrantes y precisión en cada uniforme escolar.

2. Priorizar la calidad de insumos

Invertir en telas resistentes al desgaste, con buena solidez de color, y en componentes como hilos y cremalleras de alta calidad contribuye a mejorar la durabilidad de las prendas, reducir reclamos y sostener precios competitivos en un mercado exigente.

3. Optimizar la gestión de inventarios

El análisis de datos de campañas anteriores permite planificar mejor la compra de materiales y anticipar la demanda por tallas, colores y modelos. Esto reduce el riesgo de quiebres de stock y evita acumulación de inventario poco rotativo.

4. Diversificar el portafolio

La impresión digital también habilita nuevas líneas de negocio, como mochilas y loncheras personalizadas. Al ampliar la oferta con la misma infraestructura tecnológica, los talleres pueden incrementar su rentabilidad y mantener ingresos más allá de la campaña escolar.

Eficiencia operativa en una temporada de alta competencia

En una campaña breve y altamente competitiva, la capacidad de ajustar la producción a la demanda real, minimizar la merma de materiales y responder a pedidos urgentes resulta determinante para proteger el margen.

La modernización tecnológica y la planificación basada en datos se perfilan como factores estratégicos para que el sector textil capitalice el dinamismo de la campaña escolar 2026 y fortalezca su posicionamiento en el mercado.

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