El comienzo de un nuevo año representa un momento clave para la toma de decisiones en el ámbito empresarial. Para los emprendedores, este periodo no solo implica proyectar metas, sino también analizar el estado real de sus negocios, identificar debilidades y ajustar estructuras internas. En un entorno económico competitivo, el primer trimestre se ha consolidado como una fase determinante para ordenar procesos y sentar bases que permitan un crecimiento sostenido.
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Reordenamiento del negocio y planificación estratégica en el primer trimestre
Según datos del Ministerio de la Producción (Produce), en el Perú existen más de tres millones de emprendedores, lo que posiciona al emprendimiento como uno de los principales motores de la economía nacional. En un entorno cada vez más competitivo, comenzar el año con una revisión interna permite optimizar recursos, mejorar la toma de decisiones y fortalecer el liderazgo empresarial.
Para Carlos Leyva, coach empresarial, uno de los errores más frecuentes es iniciar el año fijando objetivos sin haber ordenado previamente la base operativa y mental del negocio. “Reordenar no es retroceder, es crear una estructura que permita avanzar con mayor claridad y tomar mejores decisiones durante todo el año”, señala.


En ese contexto, el especialista comparte cinco claves prácticas para aprovechar el inicio del año como una etapa de redefinición estratégica:
1. Evaluar el modelo de negocio antes de proyectar crecimiento
Antes de establecer nuevas metas, es necesario analizar la rentabilidad y sostenibilidad del negocio. Esta evaluación incluye revisar costos, márgenes, tipo de cliente y propuesta de valor. En muchos casos, los emprendedores identifican que un alto volumen de ventas no siempre se traduce en mayores ganancias, lo que obliga a replantear precios, reducir gastos o redefinir el público objetivo.
2. Ordenar procesos y definir roles con claridad
La falta de organización interna es una de las principales barreras para el crecimiento. Cuando los roles no están claramente definidos, el negocio suele depender excesivamente de una sola persona. Establecer funciones y delegar responsabilidades permite liberar tiempo para enfocarse en actividades estratégicas como ventas, planificación o expansión.
3. Repriorizar y eliminar actividades que no generan resultados
El reordenamiento también implica identificar qué acciones consumen tiempo sin aportar valor real. El inicio del año es un momento adecuado para descartar proyectos poco rentables o hábitos improductivos. Externalizar tareas operativas, por ejemplo, puede permitir una mayor concentración en la captación de clientes o el desarrollo comercial.
4. Fortalecer el liderazgo personal para una mejor toma de decisiones
El crecimiento del negocio está directamente relacionado con la capacidad del emprendedor para liderar con claridad. Gestionar el estrés, ordenar prioridades y evaluar escenarios con información adecuada contribuye a reducir errores y tomar decisiones más acertadas, especialmente en contextos de incertidumbre.
5. Definir un plan de acción para los primeros 90 días del año
Más allá de planes anuales extensos, trabajar con objetivos trimestrales facilita el seguimiento y la medición de avances. Establecer metas concretas para el primer trimestre, ya sea en ventas, procesos o posicionamiento, permite realizar ajustes oportunos y mejorar la ejecución desde los primeros meses del año.




















