El tipo de cambio dólar/sol cerró el primer trimestre de 2026 con una tendencia al alza moderada, ubicándose entre S/ 3.45 y S/ 3.48 y acumulando una variación positiva cercana al 2.6% en lo que va del año. Así lo señaló Gustavo Ayala Maura, lead FX Perú de la empresa Rextie, en declaraciones a la Agencia Andina, quien identificó una combinación de factores externos e internos detrás de este comportamiento, en un mercado que transitó de una etapa de calma a una de mayor cautela a lo largo del trimestre.
El dólar inició el año en niveles bajos y recuperó terreno desde febrero impulsado por tensiones globales
Según el analista, en enero la cotización del dólar se situó entre S/ 3.34 y S/ 3.36, en línea con el cierre de 2025 y respaldada por la intervención del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y un entorno favorable de precios de los commodities.
A partir de febrero y con mayor énfasis en marzo, se observó un cambio progresivo en la tendencia. El dólar comenzó a recuperar terreno en medio de un escenario internacional más volátil, influido por tensiones geopolíticas y expectativas en torno a las tasas de interés globales. A estos factores externos se sumó el ruido político preelectoral a nivel local, que contribuyó a un mayor nerviosismo en el mercado cambiario. Como resultado, el dólar avanzó hacia niveles cercanos a S/ 3.45–S/ 3.49 en distintos momentos de marzo.

El BCRP suavizó los movimientos bruscos y la volatilidad será clave para el resto de 2026
Ayala Maura explicó que el desempeño del tipo de cambio durante el trimestre responde a un ajuste desde niveles considerados artificialmente bajos hacia un rango más consistente con el equilibrio externo. Destacó además que el BCRP ha mantenido su rol de suavizar movimientos bruscos, contribuyendo a evitar fluctuaciones más pronunciadas en el mercado.
El especialista señaló que el primer trimestre deja un balance de recuperación del dólar, aunque todavía contenido. De cara al resto del año, las perspectivas apuntan a un entorno donde la volatilidad será un factor determinante en la evolución del tipo de cambio, en línea con la incertidumbre global y el desarrollo del escenario político interno.




















