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El bienestar entre los consumidores peruanos adquiere una presencia cada vez mayor en las decisiones de compra, aunque no todos los públicos incorporan estos hábitos de la misma manera. El estudio Decodificando el bienestar, elaborado por Worldpanel by Numerator, identifica tres perfiles según la relación de los consumidores con su salud y estilo de vida. Además, señala barreras vinculadas con la confianza, el precio y la disponibilidad de productos considerados saludables, aspectos que pueden influir en las estrategias comerciales de las empresas.

Consumidores peruanos presentan distintos niveles de interés por el bienestar

Según el estudio de Worldpanel by Numerator, el 39.5% de los consumidores peruanos mantiene una actitud activa frente a su salud, mientras que el 31.4% presenta un nivel moderado y el 29.1% mantiene una posición más pasiva.

La investigación también identifica algunas dificultades en la compra de alimentos y bebidas envasados. El 42% de los compradores desconfía de que los productos presentados como saludables realmente lo sean, mientras que el 31% señala como una barrera el mayor precio y la escasez de ofertas.

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Estos resultados muestran que el interés por el bienestar no se traduce necesariamente en las mismas decisiones de compra para todos los consumidores.

“Hablar de bienestar como si todos los consumidores buscaran lo mismo puede llevar a decisiones equivocadas. La empresa necesita entender qué beneficio reconoce cada público, qué tan relevante resulta para su vida cotidiana y si realmente influye en su decisión de compra”, señala Willard Manrique, CEO de Grupo Crosland y especialista en Dirección Comercial.

Salud y bienestar amplían su presencia más allá de la alimentación

El interés por el bienestar también se extiende hacia categorías relacionadas con diferentes aspectos de la vida cotidiana.

El informe State of the Consumer 2026, elaborado por la consultora McKinsey, identifica una concepción más amplia de la salud y el bienestar en los mercados analizados. Esta incluye aspectos como el sueño, el estrés, la función cognitiva y la salud digestiva.

Esta ampliación puede generar oportunidades para productos y servicios que anteriormente tenían una relación menos directa con las necesidades asociadas al bienestar.

Para las empresas, el desafío consiste en identificar qué atributos tienen una conexión real con las necesidades de cada consumidor y evitar trasladar una misma tendencia a todos los segmentos.

Cinco aspectos que las empresas pueden revisar en sus estrategias comerciales

A partir de esta evolución en los hábitos de consumo, existen cinco aspectos que pueden ser considerados al momento de diseñar o ajustar estrategias comerciales.

1. Identificar qué significa bienestar para cada categoría

La relación entre un producto y el bienestar puede variar según la categoría. Mientras algunos consumidores pueden asociarlo con alimentación, otros pueden relacionarlo con descanso, comodidad, cuidado personal, practicidad o manejo del estrés.

Por ello, antes de incorporar nuevos atributos a un producto o servicio, resulta necesario determinar qué necesidad responde realmente a las características de la categoría y al público objetivo.

2. Diferenciar a los consumidores según sus hábitos

Los distintos niveles de involucramiento con la salud identificados en Perú muestran que el consumidor no constituye un grupo homogéneo.

Una propuesta dirigida a personas que buscan activamente información sobre salud puede tener una respuesta diferente entre quienes presentan menor interés por modificar sus hábitos.

Esta segmentación puede influir en aspectos como el portafolio de productos, la comunicación y los canales comerciales utilizados por las empresas.

3. Evaluar el valor que genera cada atributo

La incorporación de características relacionadas con el bienestar puede incrementar los costos de producción o comercialización sin que necesariamente aumente en la misma proporción el valor percibido por el consumidor.

Antes de trasladar estos costos al precio final, las empresas pueden evaluar si el público comprende el atributo, lo considera relevante y encuentra en él una razón suficiente para elegir el producto frente a otras alternativas.

4. Revisar el portafolio antes de ampliar una tendencia

El crecimiento del interés por el bienestar no implica necesariamente que toda la oferta de una empresa deba ser modificada.

Una alternativa consiste en desarrollar productos, formatos o beneficios específicos para determinados segmentos y analizar su respuesta antes de realizar cambios de mayor alcance en el portafolio.

5. Respaldar las promesas relacionadas con bienestar

La desconfianza expresada por los consumidores peruanos plantea la necesidad de que las afirmaciones vinculadas con salud y bienestar sean claras y comprensibles.

La información proporcionada por las empresas, las características reales del producto y la experiencia del consumidor deben mantener coherencia con el beneficio comunicado.

“Una tendencia puede abrir una oportunidad, pero no reemplaza el análisis comercial. La pregunta no es cómo hacer que todo el portafolio hable de bienestar, sino en qué productos o segmentos esta necesidad puede aportar valor a una propuesta que ya resulta relevante para el consumidor”, sostiene Manrique.

Bienestar puede convertirse en una prioridad cotidiana

Aunque la salud y el bienestar tienen una importancia creciente entre los consumidores analizados, alrededor del 8% los menciona entre sus principales categorías para darse un gusto, según información de McKinsey.

La consultora interpreta este resultado como una señal de que el bienestar puede estar adquiriendo mayor presencia como una prioridad cotidiana y no necesariamente como un gasto extraordinario.

Sin embargo, el crecimiento de esta tendencia no significa que otros factores hayan perdido relevancia en las decisiones de compra. Precio, funcionalidad, conveniencia y confianza continúan siendo elementos que pueden intervenir en la elección de los consumidores.

Para las empresas, las oportunidades asociadas al bienestar dependerán de su capacidad para integrar estas nuevas necesidades dentro de propuestas que también respondan a los atributos que cada público considera relevantes.

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