Cada arte tiene una particularidad en su ejecución. En lo que sí coinciden es la complejidad y exposición de las almas de los artistas. El arte de la repostería es así, se podría decir que en los dulces preparados se refleja el alma del repostero. Hoy conoceremos el alma de Josefina Mego, quien se desempeña como abogada, pero es una apasionada del dulce oficio de la repostería.

Inicios de MISKIKANA

El emprendimiento de Josefina tiene tres ingredientes principales: esperanza, fortaleza y amor. La esperanza y fortaleza de seguir adelante pese a las adversidades y el amor de su familia, especialmente el de su madre.

«Miskikana nace a raíz de una importante noticia que recibí a finales del año 2017. Hizo que mi vida diera un giro de 360°. Por lo que decidí convertir esa dificultad en una gran oportunidad», comenta Josefina Mego.

«Y para mi la mejor manera de empezar esa oportunidad era preparando unos deliciosos alfajores de maicena. Los mismos que serían una manera de expresar mi cariño, de hacer feliz a alguien más y disfrutar de un buen momento», agrega.

Es así que en febrero del 2018, Josefina empezó en el dulce oficio de la repostería preparando alfajores de maicena. Los primeros no quedaron del todo bien como le hubieran gustado. Por ello, con mucho más empeño y perseverancia comenzó a buscar variaciones de la receta hasta lograr «el punto glorioso», como ella denomina la exquisitez de su postre.

Posteriormente, de manera autodidacta comenzó a educarse en más recetas para ampliar su carta de productos. De modo que, ahora vende una increíble variedad de alfajores: bañados en chocolate, de colores, en letras.

Además, en sus redes ofrece: brigadeiros, tortas de número y detalles más completos. Es decir, un pack que incluye oso, globos y sus postres.

La repostería durante el confinamiento

El período de confinamiento le sirvió para volver al verdadero sentido de su trabajo como repostera y compartir sus detalles con sus familiares. Con ello, no solo era dulce lo que comían sino también el tiempo compartido con sus seres cercanos.

Respecto a sus ventas, estas se paralizaron durante un tiempo debido a que no podía conseguir los insumos necesarios para producir en cantidad. Pero con lo que tenía al alcance preparaba postres para sus seres queridos lo cual le brindaba gran satisfacción.

Con el levantamiento de la cuarentena ella ha vuelto a retomar esta actividad. Sobre los ingresos refiere que, «siempre hay meses con mucha demanda como en fechas especiales: San Valentín, navidad, día Internacional de la mujer, día de las madres, día del padre, entre otros. Como también hay meses de baja demanda», señala Josefina.

Proceso de preparación y ventas

Al ser una persona muy minuciosa, ella declara que en el dulce oficio de la repostería, «cuido mucho la inocuidad de mis productos con la finalidad de cuidar y seguir consintiendo a mis clientes». 

«Recibo pedidos con un mínimo de dos días de anticipación para así tener el tiempo de organizarme y así preparar el detalle solicitado», agrega. Además, señala que es rigurosa con el protocolo de bioseguridad antes, durante y después de la preparación.

Según Josefina Mega, «Miskikana está escrito en idioma quechua y significa sabor dulce«, señalando que tanto el nombre como logo de su marca de repostería constituyen una imagen dulce y cercana a sus clientes.

Su proceso de venta es virtual, por lo que recibe pedidos por medio de sus redes sociales: Instagram y Facebook. Además ahí también difunde contenido sobre los detalles que prepara.

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