En medio de la presentación del Reporte de Inflación de marzo 2026, el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, dejó de lado los indicadores macroeconómicos para pronunciarse sobre uno de los problemas más urgentes del país: la inseguridad ciudadana. Su declaración fue directa y sin matices: «Prefiero tener medio punto menos de crecimiento [económico], pero que a la gente no la maten». El mensaje instala un debate que trasciende los cálculos del crecimiento económico y apunta al costo humano de la criminalidad en el Perú.
El costo económico de la inseguridad en el Perú supera los S/ 19 mil millones
La inseguridad ciudadana no solo representa un problema social, sino también una carga concreta sobre la economía nacional. En 2024, el propio BCRP estimó que ese costo equivalía al 2.2% del Producto Bruto Interno (PBI): 1.5% atribuido al sector privado y 0.7% al sector público.
Un año después, en 2025, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) estimó que el costo económico generado por la inseguridad representaría alrededor del 1.7% del PBI, equivalente a S/ 19.8 mil millones. De ese total, el sector privado asumiría S/ 13.9 mil millones y el sector público S/ 5.9 mil millones.

«Obviamente que el impacto [de la inseguridad] sobre la economía es negativo, no hay ninguna duda. Si te van a extorsionar, ¿abrirías una bodega? Claramente no», señaló Velarde durante la presentación del reporte.
El titular del BCRP también advirtió sobre el efecto de la criminalidad en la inversión y la migración: «Cada vez veo a más gente yéndose a vivir fuera [del país] o enviando a su familia [al extranjero] pese a tener sus negocios acá. Una vez con un pie afuera, se apunta a otros países y baja la inversión acá».
Velarde: la seguridad de las personas es más importante que el crecimiento económico
Más allá de las cifras, Velarde fue enfático en señalar que el impacto económico de la criminalidad no es la dimensión más relevante del problema. «Yo soy economista, pero puedo decir [que el impacto económico de la inseguridad] no es lo más importante. [Lo importante es que] no se puede realmente tener gente siendo asesinada por no pagar un cupo», afirmó.
Y añadió: «Eso es más importante que el impacto económico; que la gente tenga seguridad es lo más importante. Prefiero tener medio punto menos de crecimiento [económico], pero que a la gente no la maten».
La declaración se produce en un contexto en el que la inseguridad ciudadana se perfila como uno de los principales desafíos para el próximo Gobierno del Perú, y en el que las autoridades han sostenido que indicadores como las extorsiones y homicidios han mostrado cierta reducción, aunque la criminalidad aún no ha cedido de manera sostenida.




















