El regreso a las oficinas continúa avanzando, pero las preferencias de los trabajadores muestran que no existe un único modelo para organizar la jornada laboral. Un estudio de WeWork y Michael Page, basado en más de 5,000 encuestas y 150 entrevistas en países de la región, revela que el 54 % de los trabajadores prefiere un esquema híbrido, mientras el 48 % trabaja actualmente de manera presencial y el 35 % bajo una modalidad combinada. La flexibilidad y la interacción presencial adquieren así un papel relevante en el mercado laboral.
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Trabajo híbrido es el modelo preferido por los trabajadores
Aunque el 48 % de los trabajadores ya trabaja bajo un esquema completamente presencial, solo una parte de los profesionales considera que este debería ser el modelo predominante. El estudio IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral muestra que el 54 % prefiere combinar jornadas remotas con días de trabajo presencial.
Entre quienes optan por el trabajo híbrido, el 55 % preferiría acudir a la oficina entre uno y dos días por semana. En tanto, el 35 % de los encuestados trabaja actualmente bajo un modelo híbrido y apenas el 9 % lo hace de manera completamente remota.

Estos resultados plantean un escenario en el que las empresas deben considerar no solo la cantidad de días presenciales, sino también las actividades que pueden desarrollarse de manera más efectiva en las oficinas.
La integración de los equipos, la comunicación directa y el fortalecimiento de las relaciones interpersonales aparecen entre los principales beneficios que los trabajadores identifican en la presencialidad.
Preferencias laborales cambian según la generación
Las diferencias generacionales también influyen en la percepción sobre el trabajo presencial. El estudio señala que los baby boomers presentan la mayor preferencia por un esquema completamente presencial, con 38 %.
La proporción disminuye considerablemente entre los millennials, donde el 15 % prefiere esta modalidad, y la generación Z, con 14 %.
La menor preferencia por la presencialidad total entre los trabajadores más jóvenes no implica necesariamente un rechazo al espacio de oficina. Para estos grupos, la posibilidad de acudir presencialmente puede estar relacionada con actividades como el aprendizaje, el intercambio de ideas, la construcción de relaciones profesionales y la interacción con los equipos.
“Durante mucho tiempo pensamos la oficina como el lugar al que había que ir para trabajar. Hoy su valor está cambiando: es también el espacio donde los equipos se encuentran, intercambian conocimiento y construyen cultura. Y ese valor puede ser distinto dependiendo de la etapa profesional y de las necesidades de cada persona”, señaló Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica.
En el caso de la generación Z, el estudio recoge una situación particular: aunque registra una baja preferencia por el trabajo completamente presencial, también presenta una menor inclinación hacia los esquemas exclusivamente remotos, lo que refleja el interés por combinar flexibilidad e interacción presencial.
Empresas buscan redefinir la presencialidad laboral
El cambio en las preferencias laborales plantea nuevos retos para las organizaciones. Una política uniforme de presencialidad puede facilitar la coincidencia física de los trabajadores, pero no necesariamente responder a las necesidades de cada equipo o actividad.
En este contexto, los espacios de trabajo pueden cumplir distintas funciones según el tipo de jornada: concentración individual, reuniones, colaboración entre equipos, capacitación, intercambio de conocimientos y socialización.
El estudio de WeWork y Michael Page también señala que el 31 % de los profesionales no consideraría una oferta laboral que no incluya alguna opción de trabajo remoto.
Los datos muestran una diferencia entre la modalidad que actualmente predomina y aquella que los trabajadores prefieren. Mientras la presencialidad completa continúa siendo el esquema más extendido, el modelo híbrido concentra la mayor preferencia entre los encuestados.
La evolución de estos modelos también modifica la función de las oficinas dentro de las organizaciones, que pasan de ser únicamente espacios destinados al desarrollo de la jornada laboral a lugares orientados al encuentro, la colaboración y las actividades que requieren interacción directa.
Con información de La Cámara – Revista de la Cámara de Comercio de Lima




















